Un coche que mide lo que quiere, pesa lo que quiere, consume lo que quiere. Y no le importa absolutamente nada. Eso es un Fleetwood. No es un vehículo, es toda una declaración. En 1973, Estados Unidos todavía construía cosas sin cuestionarse nada. Esta es la prueba más elocuente de ello. Motor V8. Aire acondicionado.